La maternidad lo cambia todo. El embarazo y el posparto pueden ser hermosos, dolorosos, confusos o todo a la vez. La experiencia de cada mujer es válida, pero no todas se sienten seguras al compartirla. Para algunas puede ser una experiencia positiva; para otras, negativa.
Últimamente, también me he dado cuenta de que a las mujeres que viven experiencias positivas durante el embarazo y el posparto a veces se las avergüenza o se les hace sentir incómodas por compartir sus historias, como si la experiencia de una persona fuera responsable de la de otra.
Entonces, ¿cómo sanan las mujeres sus historias? ¿Cómo se recuperan de experiencias traumáticas? ¿Cómo pueden ayudar a otras a cambiar la narrativa de sus vivencias si se les dice que no las expresen en voz alta?
Aunque el camino de cada mujer es increíblemente distinto, sólo mediante el apoyo y la creación de un espacio seguro logrará una madre sentirse vista y escuchada.
Los desafíos de salud mental materna se presentan de muchas formas: todos tienen raíces profundas que pueden verse sacudidas durante el embarazo y el posparto. Estos momentos pueden resultar especialmente intensos porque la vida cambia, las hormonas fluctúan, resurgen viejos patrones y miedos, afloran traumas subconscientes y surgen nuevas preocupaciones y pensamientos como mecanismo de protección. El cerebro se está reconfigurando sin previo aviso; si a esto le sumamos la falta de sueño y posibles deficiencias nutricionales… ¡la lista continúa!
Aunque por fuera una madre parece tenerlo todo bajo control, en el interior puede estar atravesando dificultades; una lucha que a menudo ha sido objeto de críticas o juicios, como si se esperara que las madres «supieran cómo hacerlo bien» por instinto. No olvidemos que una madre sigue siendo mujer. Sigue aprendiendo sobre sí misma y sobre su cuerpo, adaptándose y reprogramando para vivir en un mundo que no ha cambiado para ella.
Una madre no se está volviendo loca.
Está descifrando la vida.
Está criando a un ser humano.
Se está criando a sí misma en el proceso.
Está sanando partes que pasan desapercibidas para los demás.
Está enfrentando miedos que nunca antes había conocido.
Se está dando a sí misma una nueva crianza, con suavidad y sin un manual de instrucciones.
La maternidad lo cambia todo para una madre. No intentes que vuelva a ser quien era; ayúdala a encontrar su voz, su amor y su fortaleza.